FACTORES NO VERBALES QUE INFLUYEN AL DAR LA MANO

Ya hemos hablado en un post anterior de las diferentes maneras de dar la mano y su significado.

Sin embargo, la inclinación en el saludo no es el único factor que debemos tener en cuenta, ni mucho menos.

Por eso, hoy vamos a profundizar en 3 aspectos clave del apretón de manos:

-La intensidad.
-La duración.
-La distancia y postura del cuerpo.

Esta información, sumada a los tipos de saludo que vimos en el anterior post, nos dará una imagen mucho más completa de nuestro interlocutor.

Si prefieres ver este contenido en vídeo, puedes hacerlo aquí, junto a las maneras de dar la mano y algún consejo extra:

    La intensidad en el saludo

    La fuerza que emplee nuestro interlocutor a la hora de darnos la mano nos transmitirá mucha información sobre su forma de ser y sobre cómo deberíamos comportarnos con él.

    En especial, debemos atender a la intensidad en estas dos situaciones:

      El paquete de salchichas

        Es ese saludo que nos dan con la mano prácticamente muerta. No hay intensidad ninguna y transmite una falta de interés en ese saludo que nos están dando.

        En nuestra experiencia, si encontráis personas que os den la mano de esta manera, estas personas no van a ser los decisores finales (independientemente de su puesto).

        Por eso, siempre que encontremos a alguien con un saludo excesivamente flojo, lo que debemos hacer es fijarnos en quién puede ser el verdadero decisor (hacia quién desvía la mirada, a quién pide opinión…)

          El quebranta-huesos

            La fuerza en el apretón podemos relacionarla con el compromiso que tiene esa persona con su palabra. Ahora bien, cuidado con irse al extremo, porque esto no es un pulso. Nos encontramos con gente que nos aprieta la mano hasta el punto de llegar a hacer daño.

            En este punto, con lo que debemos ser especialmente cuidadosos es con nos ser nosotros quienes nos pasemos de intensidad por querer transmitir energía en el saludo.

            Además, es un buen indicador para reconocer la personalidad del cliente, que si nos da la mano con esta intensidad será muy probablemente un perfil «desconfiado» o un perfil «caradura» si bien este segundo es más probable que nos de el saludo planeador que veíamos en este otro post.

              La duración del apretón de manos

              Si bien es un tema cultural y variará mucho cuando viajemos a otros países, como puede ser África, vamos a centrar este punto en lo que nos solemos encontrar en Europa y América, donde el saludo suele durar en torno a los 2 ó 3 segundos.

              De nuevo, es en los extremos donde vamos a encontrar más información y se pueden dar dos situaciones:

                El pistolero

                  Es un saludo excesivamente rápido, en el que cuando nuestras manos entran en contacto y hacemos presión, prácticamente ya están retirando la mano.

                  Solemos encontrar este saludo en personas de un ritmo muy alto, que mientras nosotros estamos saludando, ya tienen la cabeza en otra cosa.

                  Es por ello que nos va a permitir reconocer muchas veces a clientes de perfil «nervioso», indicando cómo debemos comportarnos con ellos. Aunque también es probable que este perfil nervioso ni siquiera nos de la mano, yendo directamente al grano para ahorrar tiempo.

                    El saludo eterno

                      En el otro lado tenemos ese saludo en el que parece que no nos van a soltar la mano jamás.

                      Podemos encontrarnos con personas que incluso empiezan la conversación con la mano aún agarrada.

                      Estos saludos tan largos no suelen indicar tanto un patrón de comportamiento en el cliente, ya que tienden a ser más culturales. Sin embargo, si debemos poner atención a no ser nosotros quienes alarguemos en exceso la duración de un apretón de manos, porque puede resultar muy incómodo para la persona que tenemos enfrente, en especial en primeros contactos.

                        La distancia y la postura al saludar

                        Otro tema muy importante a la hora de saludar es la postura de nuestro cuerpo y la distancia que mantenemos con la otra persona.

                        De nuevo, si hablamos de distancia estamos ante un tema cultural que, según muchos estudios, está directamente relacionado con la densidad de población del territorio en el que vives.

                        No es así con la inclinación de nuestro cuerpo en el saludo, que más allá de la cultura, estará reflejando rasgos de nuestra forma de comportarnos.

                          Saludo muy cercano

                            Es extraño encontrar un saludo tan «invasivo» de nuestro área personal en Europa, ya que suele corresponderse más con culturas orientales, donde esa distancia es menor.

                            Si podemos, sin embargo, encontrarnos con clientes que en el momento del apretón tiren ligeramente de nosotros, acortando la distancia entre ambos.

                            En este caso no se trata de un tema de distancia de confort sino una especie de mensaje de «estás a prueba» que podemos encontrar especialmente entre clientes con perfil «desconfiado».

                              Saludo muy alejado

                                Tampoco es muy común de encontrar en nuestro territorio, si bien si podemos percibir que en ciertas zonas rurales o más despobladas la distancia del saludo aumenta considerablemente.

                                Este saludo no tiene tanto que ver con rasgos del cliente, si bien es recomendable estar atento a la distancia que nos marcan para no invadir esos límites y evitar posibles incomodidades.

                                Deberemos además estar atentos a mantener nuestra postura, ya que podemos tender a inclinarnos hacia delante para respetar esa distancia, cayendo en el saludo que vemos a continuación.

                                  El samurai

                                    Llamamos de esta manera al saludo en el que se inclina de manera exagerada, haciendo casi una reverencia.

                                    Se trata de una postura que transmite sumisión, por lo que debemos ser cuidadosos de no hacerlo nosotros en el momento del saludo. Tratar bien al cliente o darle reconocimiento es muy distinto de posicionarnos por debajo de este.

                                    También podemos encontrar el caso totalmente opuesto, en el que el cliente se estire de manera exagerada, poniéndose muy recto y con la mirada ligeramente hacia arriba. Esta segunda postura nos permitirá identificarlo como de perfil «importante».

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